Nació en Buenos Aires en 1910 y falleció en la misma ciudad en 1976. Estudió en la Academia Nacional de Bellas Artes siendo alumno de Pío Collivadino, Antonio Alice, Miguel Carlos Victorica y de José Bikandi. Creó el taller de pintura mural en la Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova. Ejerció la docencia en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, Escuela Superior de Bellas Artes Ernesto de la Cárcova y Escuela Técnica Fernando Fader. Pintor, ceramista y decorador, se destacó por el tratamiento de la figura humana y los paisajes. Concurrió al Salón Nacional de 1940 a 1942, 1946, 1948, 1952 a 1954, de 1956 a 1958 y en 1960; a múltiples salones provinciales; y, de manera colectiva, mostró sus trabajos en instituciones como la Sociedad Central de Arquitectos y la Asociación Cultural Florentino Ameghino de Luján. De manera individual, expuso en las galerías Müller, en 1940; Van Riel, en 1948; y en los museos Pedro Martínez, en 1943, y Rosa Galisteo, en 1943, entre otros espacios. Obtuvo importantes distinciones como el Premio Quinquela Martín, en 1956; el Premio Pintura en el Salón de Tandil, en 1957; el Premio Eduardo Sivori en el Salón Nacional, en 1961; el Primer Premio en el Salón de Pintura en el Salón de Deán Funes, Córdoba, en 1963; el Primer Premio en el Salón de Mar del Plata, en 1964; el Primer Premio de Pintura en el Salón de San Fernando, en 1966; el Gran Premio de Honor de Pintura en el Salón Manuel Belgrano, en 1966;y el Primer Premio de Pintura en el Salón del Club Municipal de Buenos Aires, en 1970. Artista de Barracas, maestro de la cerámica, obtuvo desde 1940 los más importantes en premios en esa especialidad. Hay una evidente interacción entre su producción de ceramista y su creación pictórica donde destacan el tratamiento de la figura humana, generalmente elongada y que parece ser fruto de una idealización. En sus pinturas se nota una predilección por el paisaje y la figura humana. A veces integra a ambos. En sus paisajes hay un sentido constructivo que le deviene de la influencia de Cezanne en el arte del siglo veinte. Cuando en su obra pinta la figura humana, ésta aparece empequeñecida u ocupando un espacio lateral. Esto habla de una mirada sensible a la naturaleza, como eje central de su obra pictórica, mientras que, en la escultura de bulto o en las mayólicas, todo se centra en la figura del hombre. Flores y frutos muestran también una veta de pintor sensible. Con esos temas y sus modos de exponerlos plásticamente, este artista se muestra muy argentino, los paisajes con peces y pobladores del Paraná lo certifican, acentuándolo. La obra de Marino Pérsico es así, un testimonio de época que mantiene vigente los valores plásticos que la distinguen. Fermín Fèvre.