Nació en Mendoza en 1919. Aprendió de su padre y abuelo el oficio de forjador. En 1978 residió en Flores, ciudad de Buenos Aires. Expuso individualmente en el City Bank Sucursal Flores, Gath y Chaves y Club Harrods en 1970, Convento de las Esclavas del Sagrado Corazón, Banco de Boston Sucursal Flores y Escuela Nº20 Pedro Medrano en 1972, Casa de Salta en 1973, Crédito Liniers de Flores en 1974, Museo de Arte Moderno de Mendoza y Crédito Universal de Flores en 1975, Bank of América de Flores y Peña El Chingolo de Club Harrods en 1976. Concurrió a muestras colectivas en la Federación Nacional de las Artes y el Folclore, Salón Libre de Artes Plásticas de la Municipalidad de 3 de Febrero, Dirección de Cultura de La Matanza, Festival de Artistas Lisiados, Salas de Aerolíneas Argentinas, Primer Salón de Artes Plásticas sobre Temas del Tango en La Matanza, Galería San Pedro Telmo, Salón de Artes Plásticas de Moreno, Salón de Arte Moderno y Salón Nacional de 1973. Obtuvo el Segundo Premio en el Salón Libre de Artes Plásticas de la Municipalidad de Tres de Febrero en 1971, Primer Premio en el Salón de Artes Plásticas sobre Temas del Tango de la Subsecretaría de Cultura de la Nación y la Municipalidad de La Matanza en 1973 y Primer Premio en el Salón Anual de Artes Plásticas de Moreno en 1974. (Wilfredo Viladrich, Buenos Aires, 1973; Plástica Argentina 1976 de Gregorio Goldemberg, Pluma y Pincel 1977). “Obra fuerte, sencilla y auténtica, tal el hombre como su obra. Su personalidad emana franqueza y claridad: su verdad trasmitida al hierro que le sirve de expresión artística, habla de su emoción directa y vehemente. En sus temas gauchescos habla del hombre hernandiano, del indio, de la cautiva, de esos seres primitivos que pese a luchas y tormentas, hunden sus raíces en la tierra. Siempre es sensible a los dolores y a las esperanzas de los humildes, del hombre y del pueblo del que forma parte y de quien se siente intérprete. Cuando realiza sus obras, su lenguaje es sencillo y directo, falto de retóricas, lo cual hace que manifieste toda su fuerza expresiva. Domina la forma de decir estéticamente y logra así sus piezas: corta, dobla, calienta, golpea, exalta y hunde el hierro forjándolo como nuevo”, Wilfredo Viladrich.