Nació en Buenos Aires en 1917 y falleció en la misma ciudad en 2007. Al abandonar la música, encontró en la escultura una nueva forma de expresión permanente y perdurable. Fue alumna del escultor Libero Badii. Inicialmente se inspiró en las artes populares de Argentina y en el arte precolombino. Trabajó la madera, el mármol y la piedra, aunque se destacó fue el bronce. Desde 1960 expuso en galerías prestigiosas de Buenos Aires y desde 1985 expuso con regularidad en Francia. Entre 1968 y 1970, junto a su esposo el pintor Nicolás Rubió, recorrieron la ciudad de Buenos Aires y en especial el Mercado de Abasto sumergiéndose en el universo de los fileteados de carros y camiones. Estudiaron su génesis y características y en 1970 organizaron la primera exposición de fileteado en galería Wildenstein contribuyendo a su reconocimiento como forma artística digna de interés. Luego descubre la obra del narrador Henri Pourrat que la inspiró durante el último período de su actividad como artista. En su obra, las figuras son reducidas a su mínima expresión, formando bloques compactos, grupos indivisibles, en el que cada parte conserva, sólo, aquellos rasgos distintivos que permiten identificar su género y los modos en que cada parte se vincula entre sí. “El sentimiento del bloque pétreo ha caracterizado buena parte de su labor. Formas cerradas, de madura vibración interior, han sido continuadas a lo largo de algunas de sus series. En general, se desprende cierta idea mineral, aletargada por siglos, frente a estas piezas donde la materia se torna un tanto informe, con algunas sugerentes imprecisiones de superficie, Formas bultuosas de una creciente mitología, ofrecen valores que aúnan lo estereognósico-sensorial emergente de la materia, a lo expresivo-sensitivo de ese tratamiento que casi pareciera dado por las fuerzas naturales: viento, aire, agua, antes que por la mano del hombre. como para más, varias de las piezas son desmontables entre sus partes de adoquín y bronce, este concepto válidamente ‘ecológico’, se afirma y torna más sustancial”, Jorge Taverna Irigoyen.